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Atrapan a Paco el Chato mientras asaltaba un microbús en Iztapalapa

Su mamá fuera quien provocara que se extraviara, porque no podía continuar manteniéndolo.

Distrito Federal.- Luego de haberse perdido cuando era chiquito, Francisco Chato Jiménez, mejor conocido como Paco el Chato, logró plasmar su experiencia traumática en una historia autobiográfica en los libros de texto gratuitos que otorgaba la SEP cuando todavía había lana para eso.

En el libro de LECTURAS de primer grado de primaria, Paco protagonizaba la primer historia, que enseñaba a los niños a no estar mensos y aprenderse de memoria la dirección de su casa, por si algún día su jefecita los iba a abandonar por ahí porque ya no tiene para mantenerlos.

Lamentablemente, la noche de ayer, durante un robo a mano armada en un microbús que transitaba cerca de Iztapalapa, se logró la detención de uno de los sujetos que amedrentó a los pasajeros con un arma de fuego, luego de casi ser linchado por los usuarios. Se trataba nada más y nada menos que de Paco El Chato.

A Paco se le incautaron siete teléfonos celulares, un arma de fuego, dinero en efectivo y una playera del América, por lo que se presume que se dedica a estas actividades ilícitas con frecuencia.

Lo que llamó la atención de las autoridades, es que tiene un tatuaje en la nuca que dice «ke bien ke les biene ke bien ke les ba ke biba la bida hahaja«.

Se supo que en la historia verdadera, no fue la abuelita de Paco quien lo extravió, sino que fue su mamá; una adicta al crack que, al no poder seguir solventando su vicio, intentó hacer que el pequeño se perdiera y no tener que seguir cargando con él. Se sabe también que su padre se suicidó a causa de las deudas por apuestas.

Francisco Chato fue conducido a la procuraduría para deslindar responsabilidades. Sin embargo, se prevé que sea acreedor a prisión preventiva y posteriormente transferido al penal de Santa Martha Acatitla, ya que tiene varias denuncias en su contra.

Se encontró que ya tenía antecedentes penales, pues había sido encontrado en posesión de una fuerte cantidad de estupefacientes y de dedicarse al fraude, cambiándose el nombre por el de «Rufina la burra» para trabajar como dama de compañía y robar tarjetas de crédito de los incautos que pensaban que era una mujer.

En su declaración, Paco el Chato aseguró que no fue culpa suya el haber tenido que delinquir para vivir, sino de sus progenitores: «ellos me abandonaron desde morrillo, ¿qué chingaos querían que hiciera? Lamentablemente me dediqué a vagar por las calles y ahí me hice de mi bandita. Ahí me enseñaron el oficio y pues ni modo, tú sabes, papi, que las balas frías… ¡fun, fun, fun!«, matizó.

Sin embargo, también expresó sus deseos de continuar con su autobiografía que comenzó en los libros de Lecturas de la SEP para ayudar a que los morros sepan donde viven y no se vean obligados a seguir sus pasos.

Hasta el día de hoy, Paco aún no recuerda su dirección y asegura que todavía no sabe llegar a su casa.

El gobierno de Claudia Shenibaum afirmó que creará una organización para que otros chamaquitos no tengan su mismo destino, misma que se llamará «Fundación Pacho el Chato» y se encargará de rescatar de la calle a niños extraviados.

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