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Confunden a miembros de Café Tacvba con hondureños de la caravana migrante

Hasta les invitaron de comer y les donaron unos cobertores.

El DF.- Rubén Albarrán y el otro cuate que nadie sabe cómo se llama pero que también es integrante de Café Tacvba, se fueron a echar unos cuántos gallos al estadio Palillo, en Ciudad deportiva, porque les habían informado que muchos integrantes de la caravana migrante no habían podido dormir debido a la preocupación.

«Nos han dicho que nuestra música es un excelente somnífero, así que aquí estamos, para ayudarles a que se reconcilien con los astros, la energía y el sueño. Y para ver si no quieren jalar al vive Latino, porque lo más seguro es que los retachen del otro lado«, dijo Rubén Albarrán, mientras se hacía su trencita.

Al momento de ingresar cantando a las instalaciones del inmueble, Rubén Albarrán y el otro de Café Tacvba comenzaron a entonar su popular melodía ‘Las flores‘ y avanzaron caminando entre las casas de campañas en las que descansaban varios inmigrantes. Sin embargo, ninguno de ellos dio razón de que los músicos se encontraban ahí, ni que eran famosos.

«¿A poco son una banda de rock? Yo pensé que venían con nosotros. Hasta les invité un atole y una parte de mi cobertor, porque los vi ya muy desnutridos y acabados«, dijo un inmigrante.

Algunos les dieron una moneda o un pedazo de bolillo cuando pasaban por sus lugares cantando, «Se ve que la necesitan más que nosotros y debemos unirnos en apoyo a quienes más lo necesitan«, comentó un migrante.

Cuando entonaron su canción ‘Chilanga banda’, los inmigrantes le fueron a hablar al médico del lugar, pues pensaron que se habían quedado todos mensos a falta de hidratación y por el largo trayecto desde Honduras hasta la Ciudad de México. «Quién sabe qué tanto decían, pensé que ya habían sufrido algún daño cerebral o que ya se habían quedado tarugos«, atestiguó un inmigrante.

Sin bajonearse, los de Café Tacvba continuaron cantándoles a todos los que se dejaban, aunque realmente nadie les hacía caso. Incluso un hondureño que estaba echándose una cascarita con otros inmigrantes se acercaron a Rubén y le dijeron que si no quería jugar porque les hacía falta uno para acompletarse.

«Pobres jóvenes, en México ha de ser muy mal pagada la música, miren cómo están todos flaquitos y mal vestidos. Yo creo que mejor se vienen con nosotros porque aquí se van a morir de hambre«, lamentó Conchita, miembro de la caravana.

Rubén Albarrán y el guitarrista que nadie sabe cómo se llama, dieron un discurso contra la xenofobia antes de irse y pidieron apoyo para los hermanos de Honduras: «de hecho nos venimos vestidos así, no porque así andemos normalmente, sino porque pues teníamos que ser empáticos, apoyarlos y qué mejor manera que esta«, concluyó, mientras usaba la misma ropa de hace 8 días.

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