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Niño de Ecatepec vende monas de cemento para pagar sus estudios

Desde monas de guayaba hasta bolsas de cemento, Iker ha logrado crear su propio mercado.

Ecatepunk.- Iker Mateo, originario de Ecatepec, en el Estado de México, es un pequeño niño de apenas 11 años, cuyo deseo por salir adelante no se ha visto impedido por el hecho de que fue abandonado por sus papás desde que nació.

Y es que desde que entró a la primaria, Iker se vio en la necesidad de dedicarse a distintos trabajos para poder solventar sus gastos académicos, dedicándose a la venta de chicles en los semáforos, el cobro de servicios por ayudar a las señoras con su mandado y hasta al robo a mano armada en el transporte público, actividad que debió abandonar luego de caer preso por tres años, cuando lo agarraron robando una combi cerca de Indios Verdes.

Sin embargo, luego de reformarse, el pequeño Iker descubrió un negocio que le ayudó de sobremanera a cubrir sus gastos de la escuela; fabricó unas cuántas monas de cemento y se dispuso a venderlas en los perreos y en todas las colonias de Ecatepec.

Desde hace ya 1 año y medio descubrió el redituable negocio de las monas cuando, saliendo de sus clases, se encontró con unos valedores que ya andaban bien viajados y por tanto, no les quería vender cemento el señor de la tlapalería.

Fue entonces que Iker se dispuso a comprar el cemento, la estopa y unas bolsitas de plástico para revendérselas a los drogadictos de su colonia, lo cuál representó un excelente negocio para él.

Desde estopas bañadas con thinner sabor guayaba hasta botellas de plástico rellenas con cemento (su producto más premium)son los manjares que Iker vende por un módico precio de $10 pesos la unidad, lo cuál representa un deleite para los monosos.

«Desde morro vi el potencial mercado que representaba venderles chingaderas a los drogatas de mi barrio, entonces no quise desaprovechar mi oportunidad y ahora mi sueño es forjar una industria con base en la venda de solventes«, explicó Iker Mateo.

Sus papás; Yuritzi y Brandon, decidieron irse en busca de una mejor vida en Chinconcuac, en donde presuntamente se dedicarían a la venta de ropa de paca, pero hasta hace apenas unas semanas fueron vistos drogados en un toquín del Heavy Nopal.

Pero ser huérfano no le ha impedido continuar estudiando, pues actualmente cursa quinto año de primaria y, aunque lleva reprobadas 5 de las 8 materias que llevan en el curso, Iker está convencido de que si no es por la escuela, será por la venta de monas que saldrá adelante.

Entra a las 2 de la tarde a clases, en el turno vespertino de la primaria n. 141 «Masiosare un extraño enemigo«, en la colonia Jardines de Morelos, y sale a las 8 de la noche, tiempo que dedica de lleno a adquirir la materia prima para sus exquisitas monas.

Iker ha demostrado ser un ejemplo de valentía y coraje, pues sin tener los medios, ha creado su propio mercado para continuar estudiando y, por qué no, hasta comprarse una motoneta Italika y volver a las andadas delictivas, porque pues está más en corto ese bisnes.

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