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Toy Story 4: la historia de cómo Woody abandona a sus amigos al encularse con Betty

Es un reflejo de lo que sucede a diario con los chavorrucos.

Toy Triste.- La película que nadie pidió porque para nadie hacía falta, por fin llegó este fin de semana para que saques a pasear a tus chavitos y de paso, los de Disney y Pixar se inflamen los bolsillos de billetotes.

Muchos tenían unas expectativas más o menos altas de esta producción, y es que nada que puede salir mal cuando Woody, Buzz y la pandilla se juntan para echar desmadre. O al menos eso era lo que creían los chavorrucos que crecieron con Toy Story cuando la primer parte la vieron en un betamax.

La historia nos presenta a todos los juguetes viviendo a todo dar con su nueva niña, la Bonnie, que no es otra cosa mas que una morra retraída y vale madres que se pasó por el arco del triunfo lo que le dijera Andy en la tercera película: «…pero lo que hace especial a Woody es que jamás te va a banadonar. JAMÁS. Él estará contigo, pase lo que pase. ¿TE GUSTARÍA CUIDARLO POR MI?«.

Sin embargo, la morrita dejó de jugar con Woody y en su lugar prefirió hacerse un nuevo juguete con un tenedor llamado Forky, limpiapipas y plastilina, obsesionándose con él hasta rayar en lo enfermizo e ignorando totalmente al pobrecito vaquero que prácticamente dedicó su vida a ella.

Luego de que secuestraran a Forky (el tenedor de basura que venden bien caro en el Soriana), Woody se dispone a rescatarlo, pero en su travesía se reencuentra con el amor de su vida; la pastorcita Betty, que ahora es una mujer empoderada, luchona y evidentemente ha hecho muchos ejercicios de glúteos.

Luego de regresar al meco del tenedor con Bonnie, el vaquero se da cuenta que está bien enculado con la figura de porcelana y decide mandar a sus amigos y a su niña alv y quedarse para recorrer el mundo en una feria mientras roba juguetes, se burla de menores extraviados y atraca tiendas de conveniencia.

Evidentemente los fanáticos (o sea, los rucos que chillaron cuando en la pantalla grande comenzó a sonar ‘Yo soy tu amigo fiel‘) no tardaron en levantar la voz contra la trama y se quejaron de que Woody abandonara a sus amigos de toda la vida sólo por encularse con una morra, ignorando que esto es lo que sucede en al vida real y Toy Story nunca ha sido otra cosa sino el reflejo de los cambios personales y sociales desde la infancia a la edad adulta.

De esta manera, con el corazón roto, cientos de mayores de 25 años salieron de las salas de cine, decepcionados y jurando que la tercera parte había sido la chida y que ahora si ni les dieron ganas de chillar (pinches chismosos).

No deja de ser una producción «botanera», pero ver cómo un icono de tu infancia se va con una morra tan fácil nos pone a pensar; «¿cuántas veces he hecho yo lo mismo?» o «si mi vecina la buenona me dijera que nos fuéramos lejos, ¿me iría con ella o me quedaría con mis valedores del fut?«. Sin duda, pura reflexión.

Comentarios del feisbuk:

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